Capotar

Enya
Puede haber algo más triste, pero no lo conozco;

algo que no sabes definir según te inunda.

Hay amor, pero no sabes qué, ni cómo, ni quién…

Es como respirar dentro del mar o en las nubes frías

dentro del casco viajando envuelto en una luz blanca

que desmadeja las sombras como de hidrógeno líquido.

Hay una noche que te circunda.

Tienes una fuerza dentro que permeabiliza el cuerpo.

Hay un estas difuso en equilibrio y en movimiento.

Tienes una capa de invisibilidad densa y a la vez sutil.

Hay un pozo enorme donde casi no cabemos: enorme.

Y nos apoyamos en cuaquier pared arqueando la espalda.

No sabemos si podremos seguir ni cuánto tiempo más

Pero nos abrazamos a la cruz llorando casi sin hacer ruido

para no despertar a nadie de la noche en la que estamos todos.

Hay un mar de ausencias que no pueden llenar los vacios de los recuerdos.

El tiempo, tan presuroso, nos abandona o eso notamos

y no sabemos qué sentir…

Sólo hay esa soledad que pueden tener los que saben

que no van a volver;

y que su destino es incierto,

aunque la partida es segura.

No caben las lágrimas en ningun recipiente conocido,

y nos empapa el alma una pena que sólo es comparable

al hueco que deja un corazón

cuando ya ha partido.

Hay mucha paz al fondo, muy al fondo y también miedo,

un miedo a lo desconocido, a lo malo conocido

y a no tener esperanza de algo bueno por venir.

Llegamos a no saber nada de nada,

ni qué era bueno, tornado en malo;

ni qué hicimos  para merecer esto.

Da igual.

Hay paz.

Igual da.

Y no sabemos nada, pero

todavía somos y respiramos,

y nos sentimos en esta música

que suena a nana

y a navío

y a gaviota,

de Juan Salvador Gaviota,

que nos hizo sentir,

en esa juventud de piedra

que pasamos,

la brisa del aire en la piel:

nuestras plumas de ave Fénix

justo antes de capotar.

© GatoFénix

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Por San Blas. Desde él hasta San Francisco de Sales.

“Los rosquillos del Santo para la garganta”
Era una tradición en mi casa.
Nosotros éramos pequeños y nos gustaban.
No eran tiempos de muchas golosinas,
bueno, ni de muchas cosas de comer,
para que engañarnos, pero había un halo de misterio
en aquella cosa de los rosquillos del Santo.
En los años siguientes con la adolescencia llegó
el escepticismo y la burla de todo aquello.
A la par, de todo esto iba que lo de usar mi voz
cada vez era más constante.
Formamos un grupo de músicos, un conjunto,
como se denominaba entonces.
Primero el conjunto se llamó: “Juventud XX”
Estudiaba en los PP Dominicos de Almagro
y en los fines de semana éramos los músicos.
Teníamos un club en un semisótano, que ahora,
con todas las leyes que hay sería inviable.
Había unas charlas a los jóvenes por el Padre Emérito
y creo que aquel movimiento espiritual
 que se llamaban “Identes” donde los más implicados,
y también los que tenían algunos años más militaban.
Yo era músico solamente y cumplí los 16 y los 17, en esta aventura.
Pasé muchas horas cantando, entre ensayos y actuaciones.
Tenía una voz que gustaba al público y a mi me satisfacía aquello.
Tuve hasta una oferta para dedicarme a cantar profesionalmente
pero mi vida,  no sé porqué sabía que no era mi camino.
Siempre un poco diferente al resto, en una búsqueda espiritual
debatiéndome con mi hombría incipiente,
mis complejos, mis temores y mi sexualidad inexperta.
Nunca tuve una afonía y eso que no era cuidadoso.
Ya empezaba a fumar Celtas cortos o Bisonte,
Algunas veces, 3 Carabelas y como excepción LM
o Chesterfield.
No. No era cuidadoso con mi voz, que sin embargo,
era clara, afinada, potente y cálida
con un toque de tristeza y profunda comunicación.
La música llenó mis soledades y formaba parte de mi
llenando huecos insondables abrazado a mi guitarra.
Había aprendido sólo en un mes cuando no tenía guitarra propia.
Sólo acompañando con acordes, que nunca he punteado nada.
Más adelante se interesaron por mi Los Blondas
pero me ausenté y cuando volví ya me habían sustituido.
Tocaba entonces el bajo eléctrico,
que me lo compró mi padre por 15000 pesetas.
Un Eko violín Bass de caja hueca y que conservo todavía.
Luego hicimos un conjunto en Bolaños: “LOS HALCONES”
y más adelante nos fusionamos con otros músicos
y cambiamos el nombre a “NUEVAS FORMAS”.
Por toda esta pequeña historia me siento agradecido
a San Blas porque sin su ayuda difícilmente
hubiera mantenido la voz con tantas horas cantando y tanto humo.
esta etapa podría decir que estuve entre San Blas y Santa Cecilia
en mis tiempos libres, porque yo estaba estudiando.
Y Estudiando Magisterio trabaje de locutor en la cadena COPE
Me pilló de guardia aquel domingo en la emisora el día que asesinaron
al General Carrero Blanco, y pasé todo el turno
con la pareja de la Guardia Civil charlando y emitiendo
música clásica y dando los indicativos.
Dos meses después, un día, el Padre Gallego, jesuita y Director General de la Cadena,
 me llamó al despacho y me dijo que estaba muy satisfecho con mi trabajo,
y me subió el sueldo a 6000 pts., que era un buen sueldo.
Al poco tiempo volvio a llamarme y me preguntó
que por qué no me dedicaba plenamente a esto,
me desplazaba a Madrid para estudiar Periodismo
y mientras trabajaba como colaborador en la emisora central.
Ahí veo claramente que fui bendecido por el Patrono
de la radio y los locutores El Arcángel San Gabriel.
Y reconociendo que soy un hombre de radio, como él me dijo,
y gustándome mucho, mucho ese medio. Lo pensé unos días.
Y en aquel momento decidí que no era mi camino.
Y al finalizar el curso dejé de trabajar en la Cope de Ciudad Real.
Rehusé su interesante propuesta, de la que no he olvidado y por la que sigo agradecido.
Seguí y terminé Magisterio.
Tendríamos por esto que incorporar otro Santo protector.
 San José de Calasanz, el que, desde el 75, me ha tenido que ayudar profesionalmente.
He pasado más de 38 años utilizando la voz y la palabra como medio de vida.
Que haciendo unos números podrían ser unas…
 574.570 horas hablando a los alumnos en clase,
 en todas las estaciones del año y todas las condiciones.
Dios me dio la voz y parece que San Blas me la conservó
al que hoy, con estas letras autobiográficas,
se lo agradezco de corazón.
Ahora ya puede descansar conmigo, ya no doy clases de lengua
y la tendencia ahora es estar callado.
No sé cual es el Santo del silencio, pero debe haber uno.
Un Santo que nos ayuda a saber cuándo permanecer callados.
Creo que podría ser mi siguiente protector: San Francisco de Sales,
patrón de los escritores, modestamente.
Y que leyendo su historia comprendo que también puede ser
el patrón del “silencio”, ya que, en zona calvinista,
tuvo que ejercerlo, así como sufrir persecución
e incluso dos intentos de asesinato.
Sirviéndose de la paciencia, de la amabilidad y
de sus escritos, llamados “Controversias”, fue aceptado.
Escritos que entregaba en mano a los vecinos.
Se ha celebrado su día el 24 de enero, por lo que,
dada la proximidad a esta fecha, creo que él haya sido,
el que me ha dictado parte de este escrito,
propio de tiempos de estar callado pacientemente.
Vosotros, mis vecinos virtuales,
y la red mis manos para hacer llegar,
a quien abra la puerta
estas nuevas “controversias” que lo son,
con este mundo “políticamente correcto”
podrido hasta la médula por las doctrinas y el dinero.
Ambos provenientes del lado más oscuro del hombre
y sus ingenierías político-sociales.
© GatoFénix (Por San Blas 2017)
Por tanto, mi profundo agradecimiento por su protección a:
S. Blas, Santa Cecilia, El Arcángel S. Gabriel, S. José de Calasanz y a S. Francisco de Sales.

EL RECORTE QUE PIDE BRUSELAS Y TODA ESPAÑA,… A GRITOS

En FAMILIA

POR FIN CONFIRMAMOS A LOS VIVIDORES:

Cargos

Número

Diputados y senadores

650

Parlamentarios autonómicos

1.206

Alcaldes

8.112

Concejales

65.896

Diputados provinciales

1.031

Cargos de confianza en diputaciones

970

Responsables de cabildos y consejos insulares

139

Consejeros Valle de Arán

13

Mancomunidades

2.800

Políticos contratados como cargos de confianza

40.000

Políticos empleados en empresas públicas o con participación estatal

131.250

Políticos en la Unión Europea

1.100

Políticos en embajadas autonómicas

940

Políticos en el Consejo de Estado

60

Políticos retirados con pensiones

1.600

Tribunal de Cuentas

120

Consejos económicos y asesores

4.800

Defensores del pueblo, menor, mujer, etc

900

Observatorios y entes asesores

2.600

Fundaciones públicas

1.600

Sindicalistas liberados

65.130

Representantes Patronales

31.210

Cámaras de comercio

6.000

Cargos políticos en la Tesorería General de la Seguridad Social

800

Cargos políticos en el INEM nacional y regionales

2.400

Cargos políticos en entidades educativas

1.900

Instituto Cervantes

80

Cargos políticos en embajadas nacionales

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El poder de la impotencia: la Consciencia.


Los escritos de GatoFénix

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Consciente: El poder de la impotencia.

Llega un día en que somos conscientes.

Así. Conscientes, no conscientes de algo. No.

Conscientes.

Es un día amargo, amargo donde los haya.

Conscientes de que ya no está nuestra madre para,

sin decir nada, acunarnos y conjurar el olvido

y hacer, que la pena nos cubra como un paño suave

que nos aleja del tiempo y de los dolores del alma.
Todo esto lo alcanzamos cuando Dios quiere,

que no es fijo para nada,

un “cuando Dios quiere” y que nosotros aceptamos.
Llegamos a la soledad sin cuidados paliativos.
Una soledad que nos hace tan libres como frágiles,

y podemos morir en cualquier momento.

Lloramos pero esas lágrimas ya no las extiende nuestra madre

con las yemas de los dedos o con el dorso de la mano.

No hay palabras dichas oralmente pero

si se pueden escribir.

Esa es la ventaja de no articular palabra porque no se puede.

Esas palabras llegan a las yemas de los dedos directas del alma

que como muchos saben ya ha muerto, o la han matado, y

ha sido sustituida por un apaño de nervios y neuronas

entretejidas en una maraña ordenada en nuestro cerebro.

El Mal, este Mal, si lo percibís os hará sentiros impotentes.

No tengais miedo. Va a daros igual.

No gasteis ni un segundo de vuestra vida en reflexionar.

Quiero decir en intentar comprender racionalmente.

Podéis actuar desde el corazón directamente.

Os llamaran de todo, hasta puede que loco.

En este estado las palabras no tienen mucho sentido, sois conscientes.
Es muy costoso este lugar, o estado, y no es permanente.

Es, como el Guadiana misterioso, aparece y desaparece,

pero la primera vez que lo hayáis vivido no podréis olvidarlo.
Jamás se olvida esa amargura seguida de una paz que nos anticipa la muerte.

Luego,

se sobrevive hasta que dejas de pisar el suelo y

 te desprendes de todo.

Aunque no es tan rápido, lleva sus tiempos, pero

algunas veces, de lo que más quieres y no puedes desprenderte,

eres excluido y eso, tristemente, ayuda a llegar

 a la desnudez de la consciencia.

Ya no estará tu madre mirando al fondo de ti y te hará un mohín

que te haga perder la conciencia por un instante y te haga que llegues

a un lugar distinto dentro del mismo tiempo.

Una estancia que sólo sé ubicar, escuchando el latido

de su corazón y

el calor tibio de su pecho y

la atemporal cuna de su regazo

como la semiesfera de una medusa marina/mariana

sin ningún veneno: confortable mesénquima del amor.
© GatoFénix
Jose Maria Garcia Toledo

Un don del cielo por San Juan

Y aquella noche volví a reencontrarme con ella.
¡Qué armoniosa se veía a mi lado!
Mi compañera incomprensible e incomprendida.
La abrazo rodeándola sin agobio
deslizando las yemas de los dedos por su cuerpo
buscando acordes conocidos, casi olvidados y ocultos,
entre sus trastes y bordones de tripa de gato.
¡Que bien su ritmo cadencioso y circular!…¡Qué bien!
Poniendo el conocimiento en cada paso,
en cada beso, plantando huellas hacia el encuentro.
Los silencios ocupan cada rincón de su alma cuerpo
de resonancia, y al borrarse los olvidos con el aliento
emergen notas de aromas inodoros de sabor a mar.
La sal de la vida ha vuelto, en vaivén de pequeñas olas, a la arena.
La sal de la vida desplaza la pequeña muerte, de tantas noches tristes,
de tantos tristes días de otoño e invierno
interminables, un día…
Un día, fortuito y afortunado, milagrosamente,
como don caído del cielo,
llega a su fin.
Es la noche de San Juan de 2016
y como hace tiempo somos una hoguera
de madera de palo santo
convertidos en acorde silente y entrañable.

 

No hay “un nosotros”

Tú mismo.

Sólo con dejarnos llevar por nuestro cuerpo
sabemos todo lo necesario, que es más
de lo que  creemos saber.
Ocurre que no nos fiamos de nosotros, porque
así nos lo han enseñado desde siempre, y
con tanta eficacia, que nos han marcado,
como al ganado bovino,
con el hierro candente de la duda.
Esa duda que nos lleva a la indecisión;
La indecisión que nos conduce a la dependencia;
La dependencia que nos aleja de la verdad;
Una verdad, que nos haría libres, aunque,
sin garantías de felicidad, que no es del mismo lote.

Nadamos, entonces, en la confusión;
La misma, que nos reviste de ignorancia;
Una ignorancia que nos hace vivir a trompazos;
Trompazos que nos lastiman porque, encima,  nos culpamos.

Una vez ahí, hemos perdido el conocimiento verdadero
de lo que somos y de lo que son los demás;
Los demás y los otros, que no son lo mismo, además,
revueltos con las cosas.

Partimos de la nada en el todo.
Llegamos a vivir, con el tiempo, como si tuvieramos cosas y más cosas,
incluso personas, hemos creído tener al lado.
Y luego ves, un día, casi siempre de noche,
que no tienes nada, ni, a nadie,
como tu sabías, …
y te habían hecho creer que no era cierto.
Por eso, porque confiabas más en la apariencia externa,
por tanto ajena, que en nuestra verdad interior;
Andamos buscándole la vuelta a todo, como el perro que se muerde la cola,
pensando, que hasta pudo haber algo de verdad en lo que  no era
sino vana ilusión, como todo lo que viene del mundo, y sabemos de sobra,
que para más castigo, nos dicen por todos los medios y a todas horas:
…”que es lo único verdadero”.
Una nueva versión de la “kata-plasma” radiante.

El “ello” y ellos, indiscutiblemente.
En ese momento quizas te des cuenta que…
ya no hay “un nosotros”.

Tú mismo.

© GatoFénix