Extrañeza 2

Y seguía buscando aquella noche, también.

Ya me parecía familiar la ausencia que se me hacia tan presente como casi toda la vida.

Buscar era una actitud que se convirtió en mi esencia muy pronto.

Veia con ojos curiosos cada concepto del diccionario que era mi libro preferido en mis soledades.

Era gordo y tenia dos partes.

Un precioso diccionario enciclopédico que tras la primera parte de palabras y sus definiciones, con dibujos a plumilla de algunos objetos de principios del siglo veinte.

Algunas paginas tenían ilustraciones coloreadas y otras contenian mapas.

La segunda parte enciclopédica tenía biografías de personajes célebres y tenian su dibujo correspondiente.

También contaban la historia de España y del universo conocido entonces a lo que llamaban universal,

Y así otro tanto con la geografía.

No diría que lo leí todo pero yo creo que gran parte sí, y varias veces.

Porque un diccionario aunque empieza por la primera letra, nosotros empezamos por la palabra que buscamos y vamos hacia delante avanzando o retrocediendo.

Como a saltos de liebre avanzamos como en la vida, porque yendo hacia atrás también crecemos en nuestro interior.

Siempre buscando.

De libro en libro, buscando.

Y la misma incertidumbre porque una cosa me llevaba a otra y todo lo encontraba interesante y lo encajaba con lo anterior y sabía que vendría algo después.

De las hojas de los libros pasé a las hojas de las plantas y a los pétalos de las flores y sobre todo al espliego.

Envuelto en su aroma pasaba las primeras estaciones de mi vida.

Y ahora, puede que en las últimas, he transitado por campos de lavanda lleno de confusión como siempre.

Esta sensación de estar vivo y bastante solo veo por todas partes que todo es efímero y que cuando llegas a saber que es, también sabes que no será en algún momento.

Pero mientra se me olvida todo lo anterior vives con personas que crees próximas y luego, en un pis pas, ves quedejan de serlo. Y no sabes desde cuando, porque eso no viene en los libros.

Y has de hacerte el tonto o el mudo y mostrar silencio sin poner ninguna cara.

Y ves, que sin amor cuesta vivir pero no desesperas porque sabes que es lo que hay, y te conviertes en la última enciclopedia ilustrada, del siglo pasado, que puedes mirar sin orden específico, al margen del tiempo, en un momento histórico de mentiras y confusiones provocadas para dar acomodo al Mal y a la desidia, al narcisismo y a la incultura y la falta de modales.

En ella te enfrascas comprendiendo que tus conocimientos y definiciones han sido modificados en una siembra intencionada de cizaña junto al trigo.

Por eso y mientras pueda y me dejen los nuevos extraños iré por ella

de detrás hacia adelante o a salto de conejo como un entretenimiento que a cada paso

Me llena de extrañeza.

© GatoFénix

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Extrañeza 1

Andaba buscando algo,

que no sabia si tenía;

Ni sabia, dónde pudo ser;

Aunque notaba una ausencia;

O puede que parecía ausente inmerso como estaba en esta situación, sin embargo, percibía con claridad y era consciente en toda esta incongruencia que llamamos confusión;

Sabía de la inutilidad de buscar cerca de la farola, porque allí había más luz.

Era un entretenimiento desesperante y estúpido;

Miré en mi interior y todo parecia normal: tenía un cierto orden, dentro del caos que genera remover las cosas de un cajón en el que se aglomeran objetos intangibles.

Volvia al principio…

Andaba buscando algo,

que no sabia si tenía;

Tampoco sabía, dónde pudo ser;

Aunque notaba el vacio propio

De una ausencia.

Y no sé si es que mi vida ha sido siempre asi.

Al sacar hacia afuera como calcetines, rebuscando algo, en los bolsillos del alma.

Veía mi pobreza: una pelusa de la costura y un pañuelo de papel hecho una bolita.

Y vi que era semejante al que guardo en un pequeño joyero de mi mamá, parecido a un baulito negro, en el que guardo varias de esas bolitas que fueron los pañuelos de papel que enjugaron mis lágrimas el día de su muerte.

Bolitas secas de papel arrugado, en su dia blanco y ahora de color de tiempo pasado con el tacto áspero de la muerte.

Y vuelvo a pensar que una y otra vez estoy buscando cosas que va a ser verdad que ya no estan y se me crean ciertas dudas de si alguna vez existieron.

© GatoFénix

El ser de una garrapatea.

Amasar los senos del tiempo encarnado.
Barajando la esferas como un mago
haciendo el dominó o el vaivén mientras
no hay pensamientos claros
Y todo son nubes a borbotones
y un estar subido en cachivaches de feria
que te zarandean matemáticamente, sin sentido,
siempre variando sobre un círculo insertado a su vez
en otros círculos a distintos ángulos, niveles
o “dimensiones”.
Nada nos parece lo que es y,
sin los pies en el suelo,
sentimos
ese vacío en el estómago que nos advierte nuestra fragilidad.
Como si fuéramos hojas caídas
en el momento justo de perder contacto con su árbol.
Hoy nieva.
Sobre la ropa admiramos,
antes de fundirse,
cómo el frío es un orfebre que transforma
una gota mientra desciente,
en una joya tan preciosa como efímera.
Recuerdo al contemplar este espectáculo
el impagable calor de tu cuerpo junto al mío;
y cómo su arte derrite las esquinas de mi ser
amoldándolo y haciéndolo uno/suyo
con el espacio interior indefinible.
Como una estrella fugaz que desaparece y se apaga su nieve,
como si nunca hubiera sido.
La eterna vuelta al principio
de esta obra maestra de la que participamos,
siendo menos,
que una garrapatea en un compás de cuatro por cuatro.
© GatoFénix

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Después de un chasco.

Y se hizo un profundo silencio.

Un silencio lleno , basicamente, de amor y comprensión.
Un silencio que no podría llenarse con palabras en ningun idioma.

Solo valdrían caricias imposibles

que apartaran el velo de tristeza

que nos reviste como una segunda piel que tiene el poder de la invisibilidad.

Y quedamos como tranparentes, sentados,

mirando la esfera de porcelana blanca de un reloj en una estación de tren,

con un poco frío,

esperando.

Siempre esperando que llegue un momento propicio.

Cerrando el círculo: JosemariGatoFénix

Qué pena, Señor, de mi mismo.
Qué vida tan desafortunada.
Víctima de la falta de educación:
Desamor,
Desagradecimiento,
Desconsideración,
Trato desabrido,
Injusto,
Agresivo yTorpe.
La parte luminosa de los momentos agrios es,
que la crispación revela la verdad.
Puedes vivir años en el engaño.
¡Qué cosa tan terrible!
Las mentiras son la cobertura de chocolate de lo real.
Luego, la soberbia y las bajas vibraciones
lo resquebrajan
y te regalan lo celosamente oculto.
Eso que sabes y niegas, hasta este momento, claro.
Luego, el desconcierto que produce la verdad sin tapujos.
Esa locura que delata la mentira y nos envuelve en tristeza tranformados
en “dulces” de Navidad.
Finalmente:
los pensamientos, la meditación, la oración
y el silencio.
Acurrucados en el Rincón del desprecio:
El cuarto de las patatas
en la cuña del hueco bajo las escaleras:
La cripta del mausoleo de mi casa…
“El ser interior de un niño de tres años es el mismo cuando cumple noventa años”.
===>
Y en otro plano de vida,
alejado en el espacio,
mucho tiempo atrás,
conscientemente, vuelvo.
Y … sigues ahí.
Estás ahí. se,mbrado en las patatas.
Estás, bueno, mi niño,
o sea, yo mismo, desdoblado
es decir, tú…
El que acabas de llorar a mares, pero sin estridencias, casi para tus adentros, soboreando la sal del mar interior del corazón:
nuestro Mar Muerto de Galilea.
El Mar Muerto.
Te veo y me veo, porque vengo, sin haberme ido nunca de ti,
pero vuelvo para cumplir tu aserto, siendo mi padre y mi madre,
pero sin imitar ni a mi madre ni a mi padre. Que en paz descansen.
Antes..
no te di un abrazo porque, al ser mi padre y mi madre de entonces, ellos
tampoco me lo dieron y no pude aprender a dártelo.
No hay manual de abrazos ¿sabes?
Sólo vale si los recibes; y así los conoces, y los haces tuyos.
Yo he aprendido a vivir sin abrazos y por eso no salia de estas patatas,
donde estamos sentados tanto tiempo, y puede que ahí sigamos
hasta que el buen Jesús “nos lleve”, dentro de su misericordia;
o que la Virgen de la Antigua venga a abrazarnos,
como en aquel precioso sueño.
Ya sé como me miras.
Sé cómo miras profundamente para llegar al interior y sabes que no miento.
Tenemos los ojos hinchados y enrojecidos.
Todavia hay lágrimas que nos resbalan por las mejillas y en la comisura de los labios recogemos esa sal, del mar muerto en el que flotaremos ingrávidos frente a la dorada luz del Sol que hay fuera de esta cripta de casa,
como una celda monacal, sobria, con olor a tierra húmeda.
Quédate conmigo abrazado un sintiempo que te de la vida porque, si no,
andarás como un pobre desvalido digno de toda burla y
sin “el cachito pan” de una sonrisa,
un “te quiero” o un abrazo que te abarque el cuerpo y el alma.
De esos abrazos, que notas como sube un calor irradiado desde los pies y asciendepor el cuerpo hasta fuera de la cabeza;
y casi no respiras, sin resuello,
hasta que luego, das un hondo suspiro
y caen los hombros sin fuerza. Así. ¿ves?
Sigo viéndote sentado esperando, casi sin esperanza, que se abriera la puerta.
“Casi mejor aquí”, pensabas, apartado, “porque no me regañarán; ni me darán con la zapatilla; ni tendré que exhibir ante todos mi humillación profunda e injusta.
Lamento, Josemari, haber tardado tanto. Tambien sé que he hecho lo que he podido y que el tiempo casi no tiene valor una vez pasado. Lo peor es el transcurso pero a eso se le llama, vida.
Comprendo que comprendes porque al abrazarte he tomado conmigo tu tristeza y tu culpa para que seas feliz.
Puedes serlo, josemari/GatoFénix, el de las muchas vidas en la misma.
Deja tu miedo sobre las patatas y ten fe en la Providencia de Dios, que como todo lo bueno, nos lo hace llegar El Espiritu Santo.
Amen.
© GatoFénix
Alcalá de Henares, noche de S. Antonio de 2018 .
Santo al que me enseño a rezar el papá para encontrar las cosas que habíamos extraviado. Y funciona. A él le funcionó toda la vida.

Navidad 2017

El tiempo siempre quieto y a la vez en movimiento.

Miramos el entorno y todo es diferente: La gente sobre todo. “El corazón de la gente; asignatura pendiente”

Y los objetos cotidianos han cambiado la vida, nuestra vida. Y por ende nosotros mismos.

Es la primera Navidad que podemos decir en que reina el móvil.

El móvil ha hecho que las cosas bajen un escalón porque en la primera posición en el vértice de la pirámide se ha posicionado él.

Podríamos decir que las personas conscientes sabemos que ya nada será igual.

Comenzamos con el embrutecimiento mental y una carencia de información. Una carencia de verdad que ha sido sustituida por mentiras sistemáticas que han falseado “lo real”.

El resto lo dejo para completar por los lectores. Sólo daré pistas para que se puedan ir posando después de pequeñas incursiones en los propios pensamientos basados en la observación y en sus/nuestros pensamientos y creencias.

La familia

La educación (tengo que aclarar, referida a las formas, al trato adecuado y cordial con los otros).

La libertad individual.

Es estado de no Derecho.

LGTBI

Leyes injustas dictadas a sabiendas y con finalidad ajena al bien común.

Todo el mundo oscuro de las redes sociales. Encaminadas a confundir, extorsionar en una línea de “sanción social” hasta la inhabilitación civil de los que no pertenecen a la “famigglia” o a los sometidos.

Es Navidad pero ni las luces y sus motivos artísticos no podríamos decir en una lectura semiótica que digan nada de nuestra cultura cristiana.

GatoFénix

Capotar

Enya
Puede haber algo más triste, pero no lo conozco;

algo que no sabes definir según te inunda.

Hay amor, pero no sabes qué, ni cómo, ni quién…

Es como respirar dentro del mar o en las nubes frías

dentro del casco viajando envuelto en una luz blanca

que desmadeja las sombras como de hidrógeno líquido.

Hay una noche que te circunda.

Tienes una fuerza dentro que permeabiliza el cuerpo.

Hay un estas difuso en equilibrio y en movimiento.

Tienes una capa de invisibilidad densa y a la vez sutil.

Hay un pozo enorme donde casi no cabemos: enorme.

Y nos apoyamos en cuaquier pared arqueando la espalda.

No sabemos si podremos seguir ni cuánto tiempo más

Pero nos abrazamos a la cruz llorando casi sin hacer ruido

para no despertar a nadie de la noche en la que estamos todos.

Hay un mar de ausencias que no pueden llenar los vacios de los recuerdos.

El tiempo, tan presuroso, nos abandona o eso notamos

y no sabemos qué sentir…

Sólo hay esa soledad que pueden tener los que saben

que no van a volver;

y que su destino es incierto,

aunque la partida es segura.

No caben las lágrimas en ningun recipiente conocido,

y nos empapa el alma una pena que sólo es comparable

al hueco que deja un corazón

cuando ya ha partido.

Hay mucha paz al fondo, muy al fondo y también miedo,

un miedo a lo desconocido, a lo malo conocido

y a no tener esperanza de algo bueno por venir.

Llegamos a no saber nada de nada,

ni qué era bueno, tornado en malo;

ni qué hicimos  para merecer esto.

Da igual.

Hay paz.

Igual da.

Y no sabemos nada, pero

todavía somos y respiramos,

y nos sentimos en esta música

que suena a nana

y a navío

y a gaviota,

de Juan Salvador Gaviota,

que nos hizo sentir,

en esa juventud de piedra

que pasamos,

la brisa del aire en la piel:

nuestras plumas de ave Fénix

justo antes de capotar.

© GatoFénix